Desde este próximo año 2017, España introduce una normativa europea que varía en fondo y forma las auditorías a empresas tal y como las conocíamos hasta ahora.

La Unión Europea publicó en 2014 una directiva que llega ahora a nuestro país, a través de una resolución del pasado 15 de julio del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, por la que se somete a información pública la modificación de Normas Técnicas de Auditorías.

Las opiniones de los agentes involucrados en estos procesos son encontradas y la medida provoca más controversia que agrado, en general.

Pero ciñéndonos a los hechos, lo que implica esta modificación legislativa es una mayor transparencia en los informes de auditoría de las empresas.

Ya no estamos hablando de un puñado de folios “para cumplir el expediente”, donde los aspectos sensibles de las empresas se quedaban en casa, sino que a partir de ahora serán de dominio público.

De este modo, las modificaciones en los informes de auditoría que introduce la nueva norma, serían los siguientes:

  • Modificación y reorganización de la estructura del informe de auditoría para que se entienda mejor

  • Descripción detallada de la responsabilidad del auditor, de la dirección y de los órganos de gobierno de la empresa auditada

  • Manifestación expresa de la independencia del auditor

  • Aparece la figura de las «cuestiones clave de la auditoría» o KAM. A través de ellas, el auditor describirá los elementos que requirieron mayor atención y aquellas cuestiones y riesgos que han sido claves durante el transcurso de la auditoría. Además, si es necesario también describirá cómo la empresa ha enfocado y mitigado los riesgos detectados. Las KAM, sin embargo, no sustituyen la opinión sobre los estados financieros en su conjunto, sino que amplía el enfoque del informe.

  • Se amplía la información adicional, lo que influye en la mayor transparencia del informe así como en el flujo de información entre los comités de auditoría y los auditores.

Pero si hay un punto que está generando polémica ese es el de la exposición pública de los riesgos de la empresa.

El informe recogerá en unos pocos párrafos las conclusiones de un análisis centrado especialmente en dejar al descubierto las debilidades de las empresas auditadas.

Agentes como los bancos, inversores, Hacienda y el público en general podrán estar al corriente de los “entresijos de cada empresa”. Como decimos, transparencia en estado puro y caiga quien caiga.

Eso sí, dependiendo de si la empresa auditada es considerada Entidad de Interés Público o no, los requisitos de los informes de auditoría y la profundidad de la información serán mayores o menores. Siendo el informe mucho más exhaustivo en el caso de las EIP.