En un contexto complicado para la economía como el actual podemos encontrar empresas cuyo balance contable indique una situación de patrimonio neto negativo, ya que este se ve afectado por los recursos de los que dispone la empresa, así como por sus fuentes de financiación.

Qué es el patrimonio neto de una empresa

Es importante entender que el patrimonio neto de una empresa es la diferencia o balance resultante entre el activo y el pasivo. El activo está compuesto por todos aquellos recursos de los que dispone la empresa para poder realizar su actividad (dinero en efectivo, máquinas, fábricas, facturas que estén pendientes de cobrar, inmuebles, etcétera). Mientras tanto, el pasivo nos indica cómo se han financiado dichos activos (deudas con el banco, préstamos, facturas pendientes de pagar a proveedores, entre otros). El patrimonio neto son, por tanto, todos los fondos propios que hayan aportado los socios, además de aquellas reservas guardadas por la empresa y los beneficios que la operativa haya generado. Así, entendemos el patrimonio neto como el excedente, que supuestamente corresponde a los accionistas.

En ocasiones, el patrimonio neto puede llegar a ser negativo, aunque esto no es malo necesariamente, sino que habrá que analizar las razones por las que ha ocurrido este hecho. Puede ser debido a una mala situación económica de la empresa, sería el caso de que las pérdidas acumuladas superen al resto de partidas contables una vez se haya consumido el capital aportado por los socios, haciendo que sea esencial recurrir a más endeudamiento que ocasiona un aumento del pasivo. Sin embargo, también puede darse la situación en que la empresa genera beneficios constantes y los reparte en forma de dividendos a sus accionistas o recomprando acciones (acción que reduce el patrimonio neto).

Posibles soluciones ante el patrimonio neto negativo

Para reconducir una situación de patrimonio neto negativo existen dos principales soluciones. Primero, se puede optar por ampliar el capital social captando así nuevos recursos, método por el cual los socios recibirán participaciones adicionales de la empresa (debe constar en el Registro). De otra forma y en un caso extremo, se podría buscar una aportación de los socios a un fondo perdido para así reforzar los fondos propios. Estos recursos no se recuperarán pero permitirían que la empresa reflote. También existen otras soluciones menos populares, como convertir préstamos ordinarios en préstamos participativos o la reducción de capital para compensar pérdidas cuando sea posible.

Cómo puede afectar el patrimonio neto negativo a tu empresa

Si las causas por las que el patrimonio neto ha entrado en terreno negativo son realmente malas, existe un riesgo real de que la empresa no pueda atender todas sus obligaciones de pago (es decir, que no pueda satisfacer las deudas con sus acreedores). Si esta situación se alarga en el tiempo sin realizarse ninguna actuación para revertirla, podría darse el caso de que la sociedad deba disolverse por ley, pues hay una responsabilidad directa del administrador por las deudas sociales bajo la cual debería responder incluso con su propio patrimonio.

En conclusión, se debe analizar siempre la causa del patrimonio neto negativo de una empresa y, en caso de venir dada por razones negativas, deberán tomarse acciones de cara a solventar dicha situación y que la empresa pueda sobrevivir y fortalecerse.